«Hay que tener luces para matar al cáncer»: La química de vanguardia llega al IES Azuer de la mano de Mario Sánchez-Migallón Alises.

El investigador Mario Sánchez-Migallón Alises ha impartido una conferencia sobre Terapia Fotodinámica dentro de la Semana de la Ciencia de Castilla-La Mancha y del programa ‘Expertos del IES Azuer’.

El IES Azuer ha vuelto a demostrar su firme apuesta por la divulgación científica y las vocaciones STEAM. En el marco de la Semana de la Ciencia de Castilla-La Mancha y dentro del exitoso programa Expertos del IES Azuer, el centro ha recibido la visita de Mario Sánchez-Migallón Alises, exalumno del centro y actual becario investigador en Química de la Coordinación.

La charla, titulada «Hay que tener luces para matar al cáncer», ha sido organizada por José Luis Olmo Rísquez, profesor del Departamento de Biología y Geología, y ha estado dirigida a los alumnos de 2º de Bachillerato de la materia de Investigación y Desarrollo Científico. El objetivo: acercar la realidad del laboratorio y los últimos avances en la lucha contra el cáncer.

Durante la conferencia, Mario presentó el trabajo que desarrolla en el ámbito de la química de coordinación aplicada, explicando cómo determinados compuestos metálicos pueden convertirse en herramientas para diseñar tratamientos contra las células tumorales. En concreto, explicó las investigaciones realizadas con metales de transición como el rutenio, el iridio, el rodio y el platino, cuyas propiedades químicas y capacidad para interaccionar con la luz los convierten en candidatos de gran interés biomédico

El cáncer y los límites de los tratamientos tradicionales

Mario comenzó su intervención contextualizando el problema: el cáncer es un conjunto de enfermedades caracterizadas por la división descontrolada de células. Con más de 100 tipos distintos, es la segunda causa de fallecimiento en Europa y se estima que 1 de cada 3 personas en España pasará por esta enfermedad.

Frente a tratamientos convencionales como la cirugía, la quimioterapia o la radioterapia, que a menudo resultan poco selectivos y generan graves efectos secundarios al dañar células sanas, la química ofrece una alternativa prometedora: la fotoquimioterapia y la Terapia Fotodinámica (TFD).

Al recibir esa radiación en forma de luz, el compuesto puede generar especies reactivas de oxígeno (ROS), moléculas muy oxidantes capaces de provocar daños en las células tumorales y contribuir a su eliminación.

La magia de la «Ventana Biológica»

El investigador explicó los tres requisitos fundamentales para que un fármaco sea útil en terapia fotodinámica: debe ser inocuo en la oscuridad, fotoactivable y selectivo hacia el tumor.

El proceso consiste en administrar el fármaco, esperar a que se acumule selectivamente en el tumor y, finalmente, activarlo con luz. Mario desmintió un mito: no cualquier luz sirve. La luz roja es la más adecuada porque posee la energía idónea para penetrar en los tejidos sin ser absorbida por el agua ni dañar otras moléculas, lo que se conoce como la ventana biológica. Para demostrarlo, nos mostró un experimento visual usando carne de pollo y de ternera, comprobando cómo la luz roja lograba atravesarla mientras que la verde era bloqueada.

Esta técnica ya es una realidad clínica, destacó los ensayos clínicos de fase II del fármaco TLD1433 (basado en rutenio) para el cáncer de vejiga, que está mostrando un 65% de éxito y se prepara para dar el salto a ensayos a gran escala. Mario compartió casos conmovedores, como el de un cáncer de lengua que, si fuese tratado con luz, evitaría la amputación del órgano y permitiría al paciente seguir hablando y comiendo con normalidad.

¿Cómo se investiga en un laboratorio de química?

Los alumnos de Investigación y Desarrollo Científico pudieron conocer el día a día de un científico en el grupo Química de la Coordinación Aplicada (QUICAP).

La charla no se limitó a explicar las aplicaciones médicas de estos compuestos. Mario acercó al alumnado al trabajo cotidiano de un grupo de investigación y mostró las distintas etapas que intervienen en el desarrollo de un nuevo fármaco.

A través de imágenes y vídeos de su entorno de trabajo, los estudiantes pudieron conocer las instalaciones y los procedimientos utilizados para sintetizar y estudiar nuevos complejos químicos. Entre ellos destacó el uso de cajas secas, que permiten trabajar en atmósferas controladas de nitrógeno y evitar que determinados compuestos sensibles se degraden al entrar en contacto con el oxígeno o la humedad ambiental.

También presentó diferentes equipos de caracterización científica, como los instrumentos de resonancia magnética nuclear, utilizados para conocer la estructura de las moléculas, y los equipos de difracción de rayos X de monocristal, que permiten determinar la disposición tridimensional de los átomos en un compuesto.

Otro de los espacios mostrados fue el laboratorio de fotocatálisis, donde se estudia cómo activar los compuestos mediante distintas fuentes de luz y comparar su comportamiento y actividad. Asimismo, explicó cómo la inteligencia artificial y los programas informáticos de predicción molecular pueden ayudar a los investigadores a seleccionar y diseñar nuevos compuestos, optimizando los tiempos y los recursos de investigación.

El alumnado pudo comprobar que la labor científica va mucho más allá de realizar experimentos: incluye la revisión bibliográfica, el diseño de procedimientos, la síntesis de sustancias, la caracterización de los resultados, su interpretación, la elaboración de publicaciones científicas y la comunicación de los descubrimientos en congresos y actividades de divulgación.

Ciencia, vocación y el regreso de un antiguo alumno

Uno de los valores más interesantes de esta actividad ha sido poder conocer de primera mano la trayectoria de un antiguo alumno del IES Azuer que ha convertido su formación científica en una carrera investigadora.

Mario compartió también algunas reflexiones sobre su paso por los estudios universitarios de Química y su experiencia en la investigación, destacando la importancia de combinar los conocimientos teóricos con el trabajo experimental y la curiosidad por comprender cómo funcionan las sustancias y las reacciones químicas.

La conferencia concluyó con un interesante turno de preguntas en el que los estudiantes pudieron plantear sus dudas sobre la terapia fotodinámica, los metales utilizados en los tratamientos, la toxicidad de los compuestos, las aplicaciones de la inteligencia artificial en la investigación y las posibilidades de desarrollar una carrera científica.

Con iniciativas como esta, el programa «Expertos del IES Azuer» continúa acercando al alumnado profesionales e investigadores de distintos ámbitos, ofreciendo referentes reales y mostrando cómo los conocimientos adquiridos en el aula tienen aplicaciones en los grandes desafíos científicos y sociales de nuestro tiempo.

Desde el IES Azuer agradecemos a Mario Sánchez-Migallón Alises su visita, su generosidad al compartir su experiencia y, especialmente, que haya regresado al centro donde comenzó su formación para despertar nuevas vocaciones científicas entre nuestros estudiantes. Sin duda, ha encendido una «luz» de vocación científica en nuestros alumnos de Bachillerato.

Porque, como nos ha demostrado Mario, a veces la luz no solo sirve para ver mejor: también puede convertirse en una herramienta para luchar contra el cáncer.