De las aulas de TSEAS a la experiencia Erasmus en Sicilia: la historia de Lidia Díaz Piña

Salir de la zona de confort, aprender en un entorno internacional y crecer tanto personal como profesionalmente. Ese es el resumen de la experiencia Erasmus+ vivida por Lidia Díaz Piña, alumna del ciclo de Técnico Superior en Enseñanza y Animación Sociodeportiva (TSEAS) del IES Azuer, que realizó sus prácticas formativas en la ciudad italiana de Palermo, en Sicilia.

Lo que comenzó como una estancia de formación en el extranjero se convirtió en una experiencia transformadora que reforzó su vocación profesional y le permitió descubrir nuevas perspectivas sobre la inclusión, el deporte y el trabajo social.

Una decisión que cambió su forma de ver el mundo

Cuando tuvo la oportunidad de elegir destino para sus prácticas Erasmus+, Lidia no dudó demasiado. Entre las opciones disponibles, Lisboa y Sicilia, se decantó por Italia atraída por la cultura, el estilo de vida y la posibilidad de enfrentarse a un entorno completamente nuevo.

«Desde primero de TSEAS tenía claro que quería aprovechar esta oportunidad», explica. Su objetivo era combinar la formación práctica con una experiencia internacional que la ayudara a crecer personal y profesionalmente.

Aunque reconoce que cualquier estudiante puede sentir incertidumbre antes de emprender una aventura de este tipo, su adaptación resultó rápida. Llegó sola a Palermo y durante los primeros días tuvo que familiarizarse con una ciudad desconocida, pero el apoyo de otros estudiantes Erasmus y de la entidad de acogida facilitó enormemente el proceso.

Palermo, una ciudad que deja huella

Más allá de la formación profesional, Sicilia conquistó a Lidia por la cercanía de sus habitantes y por una manera de entender la vida que define como más tranquila y humana.

La gastronomía, los paisajes y el patrimonio cultural fueron algunos de los atractivos que descubrió durante su estancia. Sin embargo, lo que más le impactó fue la actitud de las personas con las que convivió: «Siempre están dispuestos a ayudarte y te hacen sentir como en casa».

Aprender inclusión en un contexto internacional

Durante sus prácticas, Lidia trabajó en una asociación dedicada a la atención de personas con discapacidad. La coordinación Erasmus del centro gestionó los contactos y la organización de la estancia para que los estudiantes pudieran integrarse plenamente en las actividades de la entidad.

Su día a día combinaba actividades deportivas adaptadas, trabajos en huertos terapéuticos, talleres creativos, juegos cognitivos, teatro o cocina. Además, tuvo la oportunidad de diseñar y dirigir algunas actividades propias, poniendo en práctica los conocimientos adquiridos durante el ciclo formativo.

Uno de los aspectos que más valora de su formación en TSEAS fue la capacidad para adaptar actividades a personas con diferentes capacidades. «Aprendes a modificar reglas, espacios y materiales para que todo el mundo pueda participar y disfrutar», señala.

Una lección de vida más allá del idioma

Entre los aprendizajes que se lleva de Sicilia, Lidia destaca una idea fundamental: la inclusión y el deporte son lenguajes universales.

Trabajar con personas con discapacidad en otro país le permitió descubrir que la empatía, la paciencia y las ganas de conectar son herramientas mucho más importantes que cualquier barrera lingüística. La experiencia también fortaleció competencias profesionales como la adaptación, la comunicación y la resolución de situaciones imprevistas.

Erasmus+: una puerta abierta al futuro profesional

Tras finalizar sus prácticas, Lidia decidió regresar a Palermo para continuar desarrollando su proyecto personal vinculado al deporte. Aunque no fue contratada por la asociación, mantuvo el contacto con la entidad y recibió propuestas relacionadas con programas de voluntariado europeo.

Su experiencia le ha permitido comprobar de primera mano que los perfiles vinculados al deporte, el ocio, el turismo y la intervención social cuentan con numerosas oportunidades laborales en distintos países europeos. Además, considera que una movilidad Erasmus aporta un valor diferencial muy apreciado por las organizaciones: iniciativa, autonomía, competencias lingüísticas y capacidad de adaptación.

Un mensaje para quienes aún dudan

Si pudiera hablar con aquella estudiante que años atrás se planteaba solicitar una beca Erasmus, su mensaje sería claro: «No lo pienses ni un segundo».

Para Lidia, los miedos iniciales desaparecen rápidamente y dan paso a una experiencia repleta de aprendizaje, amistades y crecimiento personal. Gracias a esta aventura ha ganado independencia, confianza y una visión más amplia de su futuro profesional.

Su consejo para los actuales estudiantes de TSEAS es sencillo pero contundente: atreverse. Porque, como ella misma afirma, una experiencia Erasmus es mucho más que unas prácticas en el extranjero; es una oportunidad única para descubrir nuevas culturas, desarrollar competencias profesionales y vivir experiencias que acompañarán al alumnado durante toda su vida.

«Los recuerdos, los amigos y los aprendizajes que te llevas son para siempre.»

Equipo Erasmus +